Mi lista de blogs académicos

martes, 11 de abril de 2017

A los docentes en formación frente al inicio del nuevo ciclo lectivo 2017


(Carta a los estudiantes del ISFD 112, y por extensión a todos los estudiantes de Profesorado)

Queridos docentes en formación:

Había sido invitada para compartir con ustedes el acto de inicio del ciclo lectivo 2017, durante el que les dirigiría unas palabras. Pero el domingo a la noche los hechos se precipitaron a partir de la decisión del Presidente Mauricio Macri de dar la orden para reprimir a los docentes que –con los permisos correspondientes- estaban montando la estructura de la Escuela Pública Itinerante. Por eso ayer, lamentablemente, no pude acompañarlos. Hay momentos en la vida en que se nos impone tener que elegir,  y ayer fue uno de esos momentos. Lo que siento, lo que pienso y lo que declamo me interpelaban a estar en el Congreso de la Nación, junto con los compañeros docentes que allí concurrieron, para abrazar simbólicamente a la Escuela Pública y reclamarle al gobierno, una vez más, indeclinablemente, que cumpla con la ley y llame a Paritaria Nacional.

Por eso elijo este medio para hacerles llegar las palabras que quería ofrecerles. Y, justamente, lo primero que quería decirles es que me sentía (y me sigo sintiendo, a pesar de no haber podido estar) muy honrada por la invitación de NUESTRA querida Escuela, que sigue siendo MI Escuela, para compartir un día que para muchos de ustedes seguramente fue fundacional: su primer día como docentes en formación.

También me sentía (y me sigo sintiendo) profundamente conmovida. No me es fácil darles la bienvenida a las aulas de las que me estoy despidiendo en este escenario de confrontación cada vez más violenta hacia los docentes, que me lleva permanentemente al recuerdo de los tiempos más oscuros de nuestra historia.

Hace pocos días, el 24 de marzo, nos tocó recordar la fecha de inicio del último golpe cívico-militar-clerical, que durante siete años y medio intentó instalar un modelo neoliberal, de dependencia económica y política, que impuso a fuerza de ajuste, censura y represión. Una entrega del Estado a las corporaciones económicas, que sólo pudo sostenerse gracias al terrorismo de Estado que nos dejó 30.000 desaparecidos, miles de muertos,  exiliados políticos y económicos, y un pueblo empobrecido.

Es necesario que quienes decidimos abrazarnos a la docencia como profesión (se trate de quienes ya les estamos dejando la posta a quienes recién llegan o a quienes se están preparando para tomarla) asumamos que de lo que se trata es de abrazarnos a un compromiso ético-político. No se puede ser docente prescindiendo de la historia y de la realidad.

Un compromiso ético porque nos compromete con la Memoria, de la que los docentes debemos ser garantes, para que la historia de quiénes somos y cómo llegamos a serlo no se pierda y llegue a todos, que es a cada uno. Porque nos compromete con la Verdad en esa construcción y transmisión colectiva de nuestra historia, porque sin Verdad nada valioso puede construirse. Y ese es también nuestro compromiso con la Justicia: porque los derechos conquistados son fruto de esa historia de lucha, y porque educar es educar en y para los derechos, es educar en y para la exigencia de que su cumplimiento sea efectivo. En definitiva, nuestro compromiso es con la Justicia que no podremos tener garantizada hasta que se haya cumplido con el juicio y castigo de todos los culpables civiles y militares por haberlos violentado, y el compromiso indeclinable del Estado y de cada gestión de gobierno para protegerlos.

Sin Memoria no hay Verdad, y sin Verdad no hay Justicia.

Son 30.000 y fue un genocidio.

Si la democracia es incómoda para un modelo político o económico, de lo que se trata es de cambiar de modelo, no de resignarnos a una democracia devaluada.

NUNCA MÁS.



Por estos días, además, estamos cumpliendo 35 años de la Guerra de Malvinas. El 2 de abril recordamos el desembarco honrando a los Caídos y Veteranos de Guerra. Esa misma Memoria, Verdad y Justicia que debe acompañarlos también es nuestra responsabilidad docente. No podemos permitirnos olvidar a quienes contando con muy poco más aparte de la inmensidad de su entrega patriótica defendieron la soberanía territorial argentina.

Una soberanía de la que nosotros, los docentes, también somos garantes, porque en estos días de pobreza y desmemoria planificadas, donde nos ajustan los ingresos, los desaparecidos, los héroes, y hasta el mapa de Argentina que en los sitios oficiales ha perdido las Islas del Atlántico Sur y el Sector Antártico, ahí estamos nosotros, honrando la Memoria para que no se pierda la Verdad. Como lo hicieron los 600 compañeros docentes desaparecidos y la cúpula completa de dirigentes de CTERA que fueron asesinados por la dictadura cívico-militar-clerical, como lo hizo Fuentealba –de cuyo asesinato en medio de la represión a una protesta docente se cumplieron 10 años el 4 de abril-, como lo hacen cientos de miles de docentes cada día en las aulas y fuera de ellas, en días de clases y en días de lucha, porque luchando también se enseña.

Este compromiso ético que como docentes debemos abrazar es el fundamento de nuestro compromiso político: porque nuestra tarea enseñante es colectiva, mutuamente concientizadora, y está al servicio del Pueblo, del que formamos parte.

No es casualidad que en este tiempo de construcción de la desmemoria se nos pegue a los docentes. Para triunfar, la desmemoria y la injusticia necesitan nuestro silencio. Y NOSOTROS NO NOS CALLAMOS.

Bienvenidos a esta tarea de amor, cuidado, lucha y compromiso.

Una tarea plena de sentido.



Viviana Taylor