<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-8475676034298140922</id><updated>2011-09-17T08:41:21.948-07:00</updated><title type='text'>Viviana Taylor. Blog de blogs</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://vivianataylor.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8475676034298140922/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://vivianataylor.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>VIVIANA TAYLOR</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14724447611895867243</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_2lmxyzEKRpk/ScajV6a0UWI/AAAAAAAAAK8/6msoGzwQwuU/S220/yo.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>2</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8475676034298140922.post-5373468680759782133</id><published>2011-04-08T05:18:00.000-07:00</published><updated>2011-04-08T05:26:32.131-07:00</updated><title type='text'>A modo de bienvenida...</title><content type='html'>A modo de bienvenida para los nuevos alumnos -con los que recién comenzamos la aventura de iniciar un camino compartido- y para los no tan nuevos -con quienes venimos caminando juntos ya un trecho- van con todo cariño estas palabras de Alejandro Dolina, de las que me hago eco: &lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;LA AVENTURA DEL CONOCIMIENTO Y EL APRENDIZAJE &lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;La velocidad nos ayuda a apurar los tragos amargos. Pero esto no significa que siempre debamos ser veloces. En los buenos momentos de la vida, más bien conviene demorarse. Tal parece que para vivir sabiamente hay que tener más de una velocidad. Premura en lo que molesta, lentitud en lo que es placentero. Entre las cosas que parecen acelerarse figura -inexplicablemente- la adquisición de conocimientos. En los últimos años han aparecido en nuestro medio numerosos institutos y establecimientos que enseñan cosas con toda rapidez: "....haga el bachillerato en 6 meses, vuélvase perito mercantil en 3 semanas, avívese de golpe en 5 días, alcance el doctorado en 10 minutos....." Quizá se supriman algunos... detalles. ¿Qué detalles? Desconfío. Yo he pasado 7 años de mi vida en la escuela primaria, 5 en el colegio secundario y 4 en la universidad. Y a pesar de que he malgastado algunas horas tirando tinteros al aire, fumando en el baño o haciendo rimas chuscas. Y no creo que ningún genio recorra en un ratito el camino que a mí me llevó decenios. ¿Por qué florecen estos apurones educativos? Quizá por el ansia de recompensa inmediata que tiene la gente. A nadie le gusta esperar. Todos quieren cosechar, aún sin haber sembrado. Es una lamentable característica que viene acompañando a los hombres desde hace milenios. A causa de este sentimiento algunos se hacen chorros. Otros abandonan la ingeniería para levantar quiniela. Otros se resisten a leer las historietas que continúan en el próximo número. Por esta misma ansiedad es que tienen éxito las novelas cortas, los teleteatros unitarios, los copetines al paso, las "señoritas livianas", los concursos de cantores, los libros condensados, las máquinas de tejer, las licuadoras y en general, todo aquello que ahorre la espera y nos permita recibir mucho entregando poco. Todos nosotros habremos conocido un número prodigioso de sujetos que quisieran ser ingenieros, pero no soportan las funciones trigonométricas. O que se mueren por tocar la guitarra, pero no están dispuestos a perder un segundo en el solfeo. O que le hubiera encantado leer a Dostoievsky, pero les parecen muy extensos sus libros. Lo que en realidad quieren estos sujetos es disfrutar de los beneficios de cada una de esas actividades, sin pagar nada a cambio. Quieren el prestigio y la guita que ganan los ingenieros, sin pasar por las fatigas del estudio. Quieren sorprender a sus amigos tocando "Desde el Alma" sin conocer la escala de si menor. Quieren darse aires de conocedores de literatura rusa sin haber abierto jamás un libro. Tales actitudes no deben ser alentadas, me parece. Y sin embargo eso es precisamente lo que hacen los anuncios de los cursos acelerados de cualquier cosa. Emprenda una carrera corta. Triunfe rápidamente. Gane mucho "vento" sin esfuerzo ninguno. No me gusta. No me gusta que se fomente el deseo de obtener mucho entregando poco. Y menos me gusta que se deje caer la idea de que el conocimiento es algo tedioso y poco deseable. ¡No señores: aprender es hermoso y lleva la vida entera! El que verdaderamente tiene vocación de guitarrista jamás preguntará en cuanto tiempo alcanzará a acompañar la zamba de Vargas. "Nunca termina uno de aprender" reza un viejo y amable lugar común. Y es cierto, caballeros, es cierto. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Los cursos que no se dictan: Aquí conviene puntualizar algunas excepciones. No todas las disciplinas son de aprendizaje grato, y en alguna de ellas valdría la pena una aceleración. Hay cosas que deberían aprenderse en un instante. El olvido, sin ir más lejos. He conocido señores que han penado durante largos años tratando de olvidar a damas de poca monta (es un decir). Y he visto a muchos doctos varones darse a la bebida por culpa de señoritas que no valían ni el precio del primer Campari. Para esta gente sería bueno dictar cursos de olvido. "Olvide hoy, pague mañana". Así terminaríamos con tanta canalla inolvidable que anda dando vueltas por el alma de la buena gente. Otro curso muy indicado sería el de humildad. Habitualmente se necesitan largas décadas de desengaños, frustraciones y fracasos para que un señor soberbio entienda que no es tan pícaro como él supone. Todos -el soberbio y sus víctimas- podrían ahorrarse centenares de episodios insoportables con un buen sistema de humillación instantánea. Hay -además- cursos acelerados que tienen una efectividad probada a lo largo de los siglos. Tal es el caso de los "sistemas para enseñar lo que es bueno", "a respetar, quién es uno", etc. Todos estos cursos comienzan con la frase "Yo te voy a enseñar" y terminan con un castañazo. Son rápidos, efectivos y terminantes. Elogio de la ignorancia: Las carreras cortas y los cursillos que hemos venido denostando a lo largo de este opúsculo tienen su utilidad, no lo niego. Todos sabemos que hay muchos que han perdido el tren de la ilustración y no por negligencia. Todos tienen derecho a recuperar el tiempo perdido. Y la ignorancia es demasiado castigo para quienes tenían que laburar mientras uno estudiaba. Pero los otros, los buscadores de éxito fácil y rápido, no merecen la preocupación de nadie. Todo tiene su costo y el que no quiere afrontarlo es un garronero de la vida. De manera que aquel que no se sienta con ánimo de vivir la maravillosa aventura de aprender, es mejor que no aprenda. Yo propongo a todos los amantes sinceros del conocimiento el establecimiento de cursos prolongadísimos, con anuncios en todos los periódicos y en las estaciones del subterráneo. "Aprenda a tocar la flauta en 100 años". "Aprenda a vivir durante toda la vida". "Aprenda. No le prometemos nada, ni el éxito, ni la felicidad, ni el dinero. Ni siquiera la sabiduría. Tan solo los deliciosos sobresaltos del aprendizaje". &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;ALEJANDRO DOLINA &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8475676034298140922-5373468680759782133?l=vivianataylor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8475676034298140922/posts/default/5373468680759782133'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8475676034298140922/posts/default/5373468680759782133'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://vivianataylor.blogspot.com/2011/04/modo-de-bienvenida.html' title='A modo de bienvenida...'/><author><name>VIVIANA TAYLOR</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14724447611895867243</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_2lmxyzEKRpk/ScajV6a0UWI/AAAAAAAAAK8/6msoGzwQwuU/S220/yo.jpg'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8475676034298140922.post-1648470317866272376</id><published>2010-12-20T05:24:00.000-08:00</published><updated>2010-12-20T05:31:46.610-08:00</updated><title type='text'>A mis alumn@s egresad@s</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_2lmxyzEKRpk/TQ9Z11hFTHI/AAAAAAAAAm4/EzoF2sS5iEo/s1600/egresados.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 240px; DISPLAY: block; HEIGHT: 210px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5552755647004888178" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_2lmxyzEKRpk/TQ9Z11hFTHI/AAAAAAAAAm4/EzoF2sS5iEo/s320/egresados.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Querid@s alumn@s,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde hace unos días estoy pensando qué palabras podría dedicarles en esta bienvenida a la profesión docente… y es que me tuvieron que escuchar tantas veces, durante tanto tiempo, diciendo las mismas cosas, que creo que ya es suficiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo este momento me llega al corazón por muchas razones que ustedes conocen y no es necesario aclarar (nos conocemos tanto…). Razones que hacen inevitable que mire hacia atrás y me pregunte cómo fue que me tocó dar este paso entre el profesorado y la profesión. Y esta mirada atrás me hizo tomar conciencia acerca de cuánto habían cambiado algunas cosas.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Cuando me tocó estar ahí, justo donde ustedes están en este momento, a nadie se le ocurría hablar acerca del cuidado del otro. Se daba por supuesto que si habíamos elegido la docencia era porque nos preocupaba el bienestar de los chicos. Nuestros profesores estaban más preocupados por inculcarnos la idea de que teníamos que continuar nuestra formación académica, que teníamos que seguir estudiando toda la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy se invirtió el estado de cosas. Todos los docentes (aún quienes no lo hacen) estamos convencidos de la necesidad de mantenernos actualizados. Pero nos estamos olvidando de que nuestro lugar de adultos es el de mirar y cuidar, porque eso también es educar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sé que a ustedes les consta, porque l@s he visto conmocionarse y llorar por eso, que cuando hoy uno entra en las escuelas ve:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• Niños con los cordones desatados, y nadie se da cuenta de que se pueden caer;&lt;br /&gt;• Niños que salen al patio desabrigados, o están agobiados por el calor en un salón cerrado donde falta el aire, y nadie se dio cuenta de su incomodidad o de que pueden enfermarse;&lt;br /&gt;• Niños mocosos a los que nadie les limpia la nariz, o sucios y a los que nadie se les acerca porque la suciedad y la pobreza huelen mal, y porque los piojos se contagian;&lt;br /&gt;• Niños que nos reclaman porque les pegaron, los ofendieron o se les perdió algo, y nadie los atiende en eso que para ellos sí es importante de verdad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy hasta nos cuidamos de abrazarlos, de hacerles una caricia, o de tocarlos, porque tenemos miedo de ser denunciados. Hemos aprendido a no quedarnos solos con un chico, a no cerrar la puerta… Sin que nos demos cuenta, con el paso del tiempo, el trato se va despersonalizando y tornando violento: vemos maestros y profesores apretujándolos para pasar primero, comentando en voz alta cuestiones de su más profunda intimidad, y ofendiéndolos -la más de las veces sin darse cuenta- con observaciones sobre ellos mismos o sus familias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy no podemos seguir dando por supuesto que nuestra tarea es mirar y cuidar. Si no insistimos en prestar atención a todo lo que hacemos, podemos caer muy fácilmente y sin darnos cuenta en la imitación de estas formas que se han ido instalando y que, miradas desde afuera, nos parecen horrorosas. Formas que han pervertido tanto el estado normal de las cosas que nos llevan a confundir el cuidado que nos interpela y cuestiona con maltrato, y la demagogia oportunista e interesada con amistosidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Durante estos años de formación hemos hablado muchas veces acerca de que la profesión tiene que ver con profesar, con dar cuenta de aquello que uno es y en lo que uno cree. La ética de la profesión tiene que ver con decir lo que se piensa, y hacer lo que se dice. Por eso, en tanto maestros, debemos modelizar este cuidado del otro, porque es la única manera de devolverlo a su lugar preferencial. Y porque quien cuida, también enseña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tenemos que volver a cuidar a los chicos. Pero también tenemos que cuidar a sus familias, a esos padres a quienes tan fácilmente se culpabiliza cuando no se conocen sus condiciones de vida o su historia. Muchos de ellos necesitan que les mostremos cómo cuidar a sus hijos, porque no pudieron aprender a cuidar porque nadie cuidó de ellos, o porque son tan jóvenes que aún no pueden colocarse en el lugar de adultos. O por ambas cosas a la vez…&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hoy, quizás como nunca antes, somos el adulto de referencia no sólo de nuestros alumnos sino de sus familias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y también tenemos que cuidarnos entre nosotros, porque todos necesitamos ser tratados con afecto y con respeto, ser reconocidos en nuestra dignidad de persona; porque cuando los vínculos se van enfriando no es posible sostener nuestra tarea. Ninguno de nosotros es tan fuerte, ni tan sabio, ni tan talentoso como para poder cargar solo con la tarea de educar a otros. Y cada uno de nosotros es tan fuerte, tan sabio y tan talentoso como para tener algo relevante y único para aportar. Y si no lo hacemos, se pierde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hay una frase de Paracelso que resume magníficamente lo que intenté decirles con tantas palabras:&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;em&gt;“Quien no conoce nada, no ama nada. Quien no puede hacer nada, no comprende nada. Quien nada comprende, nada vale. Pero quien comprende, también ama, observa, ve. Cuanto mayor es el conocimiento inherente a una cosa, más grande es el amor. Quien cree que todas las frutan maduran al mismo tiempo que las frutillas, nada sabe acerca de las uvas.”&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="mailto:Bienvenid@s"&gt;Bienvenid@s&lt;/a&gt; a la más maravillosa de las aventuras&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con el amor de siempre,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Viviana Taylor &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8475676034298140922-1648470317866272376?l=vivianataylor.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8475676034298140922/posts/default/1648470317866272376'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8475676034298140922/posts/default/1648470317866272376'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://vivianataylor.blogspot.com/2010/12/querids-alumns-desde-hace-unos-dias.html' title='A mis alumn@s egresad@s'/><author><name>VIVIANA TAYLOR</name><uri>http://www.blogger.com/profile/14724447611895867243</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_2lmxyzEKRpk/ScajV6a0UWI/AAAAAAAAAK8/6msoGzwQwuU/S220/yo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_2lmxyzEKRpk/TQ9Z11hFTHI/AAAAAAAAAm4/EzoF2sS5iEo/s72-c/egresados.jpg' height='72' width='72'/></entry></feed>
